Una de los aspectos que más me maravillan de los poetas es la mágica habilidad que tienen para convertir sus pensamientos en poesía. De la misma manera que los músicos plasman sus sentimientos en música. La música es emoción pura y dura. La poesía, pensamientos concentrados en letras.
En cierto modo, siento que Martha y yo hemos sido una en algún punto de nuestras vidas.
Este poema es mi propia contradicción, una forma de vida y de pensar que anhelo pero que a la vez me cuesta aplicar.
Y sin más preámbulos...
Muere lentamente
Muere lentamente quién no viaja
quién no lee,
quién no escucha música
quién no encuentra gracia en sí mismo
Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito
repitiendo todos los días los mismos
trayectos,
quien no cambia de marca,
no se atreve a cambiar el color de su vestimenta
o bien no conversa con quien no conoce.
quien se transforma en esclavo del hábito
repitiendo todos los días los mismos
trayectos,
quien no cambia de marca,
no se atreve a cambiar el color de su vestimenta
o bien no conversa con quien no conoce.
Muere lentamente
quien evita una pasión y su remolino de
emociones,
justamente éstas que regresan el brillo a los ojos
y restauran los corazones destrozados.
quien evita una pasión y su remolino de
emociones,
justamente éstas que regresan el brillo a los ojos
y restauran los corazones destrozados.
Muere lentamente
quien no gira el volante cuando está infeliz con
su trabajo, o su amor,
quien no arriesga lo cierto ni lo incierto para ir
atrás de un sueño
quien no se permite, ni siquiera una vez en su vida,
huir de los consejos sensatos......
quien no gira el volante cuando está infeliz con
su trabajo, o su amor,
quien no arriesga lo cierto ni lo incierto para ir
atrás de un sueño
quien no se permite, ni siquiera una vez en su vida,
huir de los consejos sensatos......
¡ Vive hoy !
¡ Arriesga hoy !
¡Hazlo hoy !
¡ No te dejes morir lentamente !
¡ No te impidas ser feliz !
Martha Medeiros *
Ella arriesgó pero alguien le quitó este honor. Este poema es conocido gracias a su supuesto autor, Pablo Neruda, pero la realidad es que estos versos pertenecen a la brasileña Martha Medeiros.

